18 de junio de 2012

Mi hermano.


Los prisioneros son más parte de mi que mi propia sangre. 

 Sí, 'sangre' , ese es el sinónimo que puedo usar para escribir sobre el trío de San Miguel. Este grupo fundo, se arraigo y dio fuerza a la relación con mi hermano mayor. 

A los 5 tarareaba Muevan las industrias, mientras 'trataba" de ayudarlo a limpiar la cocina. "Seca los plato, chica, cantando pero seca...los papas ya van a llegar" "pero a ti te mandaron" "pero si llegan y no está listo no podremos ir a ver una concierto que me vendieron... Narea se saca la cresta". A los 9  procedí a mi primer hurto, las especies habían sido el Caset Pirata y, un especial de, Pateando Piedras. Aún es una constante, pero esas terribles mañas son ahora su autoria, siempre dice:- "¡tú fuiste la que me robo primero!". Los 12 era,ya, parte de un clásico ir en el asiento del copiloto escuchando, a toda velocidad, "Por que los ricos". "Esta canción es para los curas de mi colegio, viejo hueones, arribistas y discriminadores...", "¡viejos de mierda!" "hey!, hey! no digaí garabatos y ponte el cinturón". A los 13 recibí su discografía como compensación sólo por que nuestra querida madre no dejo que lo acompañara al concierto (estoy segura que no hay mejor compañera que yo para escucharlos, por lo menos para él, no debería). A los 15 mi hermano bajaba el tesho de su auto escuchando Independencia cultural y Porque no se van, al frente de mi colegio. El inescrupuloso se ofrecía ir a buscarme sólo con el afán de humillarme, "¡CHICA!,¡CHICA!, ESCUCHA TRAJE TÚ BANDA SONORA!. ¡¡¡CHICAAAAAAAAAA!!!", "¿cómo podía hacerme esto?, ¿cómo le gustaba llamar tanto la atención?, ¿por qué no madura?, ¿por qué insiste   en burlarse de mi ?. " todo esto me preguntaba, mientras, salía con el rostro cubierto, metiéndome rápidamente al auto, rogándole que bajara el  techo de esa máquina ...pero nunca el volumen. El , a veces, asentía, siempre reía y subía, aún más el volumen.
A los 16 lo acompañe a sus últimas carreras (de autos) las programadas o las mejores...espontáneas, siempre con el "...traicionar y jamás parar porque yo soy un hombre y no te puedo mirar". "¿Quieres mentitas?" :- solía ofrecerme antes de acelerar.

Aún cuando lo voy a ver o el viene a visitarme, sigue siendo así. 

Es una ley: Marco Antonio y Natalia...¡pf!, bah, hay que ser sinceros, mejor: Chino y la "chica" adelante, cualquier acompañante atrás, la voz desafinada de Gonzalez, el bajo de Narea y los mandados de Tapia. Son costumbres, tradiciones, las únicas que no repudio, las que son mi sangre. Los Prisioneros, mi hermano.






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