Odio ese sentimiento dividido. Esa puta esquizofrenia ambivalente de no "no quiero herir" pero QUIERO, perdón, REQUIERO un cambio. Cambios que,también, dan miedo...y que ahí van, como una virgen o un inseguro que no sabe como iniciar una conversación. Una duda constante y desgastante que sirve como sicario del karma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario